Escritura sistemática
Pensar antes de escribir es una ilusión. Se piensa escribiendo. Por eso el método empieza siempre con un cuaderno y una rutina semanal de escritura supervisada por el mentor.
Llevamos diez años puliendo un método que combina tradición editorial clásica, mentoría individual rigurosa y comunidad acotada. Cinco principios que no negociamos.
Pensar antes de escribir es una ilusión. Se piensa escribiendo. Por eso el método empieza siempre con un cuaderno y una rutina semanal de escritura supervisada por el mentor.
Cada alumno trabaja durante todo el programa con el mismo mentor. No rotamos, no derivamos. La confianza requiere continuidad y eso es lo único que garantiza honestidad en las sesiones.
Toda cohorte comparte una bibliografía de unos veinte títulos que se discuten a lo largo del programa. La lectura no es opcional: estructura las conversaciones y eleva el nivel de discusión.
Nunca más de cincuenta alumnos en paralelo. Es la única forma de mantener una comunidad real, donde todos los miembros se conocen y donde la calidad de las conversaciones se mantiene alta.
Cada programa termina con un texto del alumno publicado: un cuaderno, una memoria, una columna o un ensayo. Hay editor asignado y rigor editorial real. El texto sale al mundo.
"Hemos visto a personas brillantes pasar diez años en sus empresas sin escribir nunca lo que pensaban. La velocidad con la que crecen cuando empiezan a escribir sistemáticamente nos sigue sorprendiendo después de diez años."